Obras participantes en el VI Concurso Por una Venezuela Literaria en homenaje a Wafi Salih



A continuación adjuntamos las obras que están participando en el VI Concurso Por una Venezuela Literaria en Homenaje a Wafi Salih, no llena de alegría la receptividad de este evento que tiene seis años y un número considerable de libros publicados. Agradecemos su confianza. En los próximos días anunciaremos finalistas y finalmente un ganador.

Namasté.

Obras y seudónimo.




Náufragos de Buserlubi - Aninett

Ciento noventa y seis tardes entre mi sexo y tú – JM

La luz del ayer ilumina los senderos – Malle

Fragmentos de Araira – Bakarti

Es vivir, son poemas – Venús Alvares

Poesía surrealista – Jorge Santhos

Formas de silencio – Edu Salas

Poemas – Alfarah

Poemas – Tau Antares

El jardín de los desventurados – Perro andaluz

Poemas – El cosmopolita

Cómo me dueles Venezuela – Yanuacelis Aure

Desde ayer – María Laura Ricardo

Poemas para amar y… - Clara Storni

Falla de borde – Peternoise

¡Tan grande el mundo y tan chiquito! – Solracerriuga

Mosaico con aroma de mujer – Simval

Imágenes – Emmanuel

Aceras ardientes – Jeremías

Cantos en re(d) – Juan Quinto

El dios que duerme – Nada Al Soukori

Cibernetic Rose actualización 4.0 del poema – Rosa cibernética

Cielo negro – Miguel Moro

Continuo atardecer – Virginia Driet

Escarabajo – Rafaela Ramona

De naranja y almizcle – Alfaguara

Corazón de colores - Kike Troiano

Versos de gaveta – Agustín García

20 poemas – Camilo T

Discursos del exilio – Álvaro J. Frediani

Con el color del amor – Y.C.B.

Verdes ilusiones – El profesor

La instrucción que sueño – Lenys Soto

Cartas de amor profano – John Constable

No son divinos, son cotidianos – Gustavo Marho

Cadáveres ocultos – Mary S. Alonso

Poemas del silencio – Tórtola de más arriba

ANTE POS ME DIO –EL– DÍA – Galileo

Algazara y mar de letras – Pitito Mejía

Mi casa en otra parte – Nadezhda

Desde la lejanía de tu corazón – Naty Luz Dos Ramos

Espejos - Sofía Mar

Fragmentos del alma – Poeta

Garabatos y defectos – Montano

Restos – Rebbe

Pájaro de agua – Flavio A Mariño

Fotogramas – Leonel

Poemas – Vlad Urdaneta

Memoria convocante – Laurencio

La japonesa ausente – Kensaburo

Latidos – Yaguarán Cumanagoto

Pinceladas – Abulafia

Poema Capital – Eduardo Garmendia

Enjambres de bandadas – Arturo Amado

Aroma de recuerdos – Pthamosis

El diario de la rosa – Dam Brito

Te amo-odio humanidad – Anapa

Decir la luz la sombra – Patricia Ishiguro

20 poemas historias – Caristeromusic

Nubes de pensamiento – El otro

Septiembre – Lolita Rodríguez Tor

Poemas mediterráneos – Graciela Ferrán

Tan cerca de ti – Gaby Belén

Figura traslucida – Augusto Lanza Serrano

Mímica Suicida – Marcel Marceau

Los rigores blancos – Alberi Bianchi

Apenas audible – Ángela Pralini




Francisco es un hombre que tiene un plan para todo y creyéndose con mala suerte en el amor, decide idear uno para conseguir alguien que le ame y a quien amar. para su sorpresa, el plan transforma su vida y vive una intensa historia.

E.J. Benítez nos invita a unas páginas cargadas de erotismo, pasión, drama y amor, desde las calles de San Carlos, Cojedes, hasta las playas de Choroní, contando una historia diferente y cautivando con la maestría con la que construyó la sutileza femenina y los personajes inolvidables que tienen un amor por descubrir.


Erasmo José Benítez Baquero, nace el 29 de abril de 1981 en Naguanagua, Estado Carabobo, actualmente reside en San Carlos, Estado Cojedes, estudió Filosofía en el Seminario Arquidiocesano "Ntra. Sra. Del Socorro de Valencia”, y Teología en el Instituto Bíblico Teológico “Dios es Amor”, es Activista de Amnistía Internacional y asociado de la Sociedad Bolivariana de Venezuela Capítulo Cojedes donde lleva el Club De Lectores “Más Que Libros”, es militante de Primero Justicia y encargado de la Fundación Juan Germán Roscio en el municipio San Carlos.
Es autor del libro “El Hombre Que Se Topó Con El Río”, y las Novelas “Una Noche Cualquiera” y “Un Amor Por Descubrir”, también lleva el Blog: www.lococaminante.wordpress.com



Visiones de sueño y niebla Antología de cuentos clásicos

Visiones de sueño y niebla
Antología de cuentos clásicos


“Descubrir la eternidad”

Víctor Manuel Solís (Compilador)




Entre estos cuentos hechos de niebla y sueño y frío y fuego se halla la magnitud misma de nuestra existencia. Lo mismo podría decirse de cualquier otra antología o colección de historias. Porque historia somos, de las historias venimos y hacia las historias iremos. Este es el ciclo que caracteriza no solo el deambular narrativo que un escritor vive dentro y fuera de sí mismo, sino que también es la percepción que vuelve a reunir al mundo caótico con el mundo de las cosas puestas en orden, aquéllas que a través del tiempo encuentran la manera de encajar y dar sentido a todo. Sea el universo que haga lugar para el breviario de historias que pasaremos a ser, o sea porque la estrellas mismas nos observen desde la distancia más indiferente; todos somos parte de algo que va y viene.

“Nada viene de la nada”, nos dice Marco Aurelio en sus Meditaciones. Los cuentos de hadas son prueba de ello. Cada narración yendo y viniendo entre pueblos, creciendo en dirección inesperadas y a veces opuestas, variando su melodía y renovando su fuerza según los tiempos, y así sucesivamente. Ello atestiguaron los Hermanos Grimm, Hans Christian Andersen o el mismo Oscar Wilde, al igual que muchos más, mucho antes o después.

El siglo XIX vino y vio y conquistó almas en su cataclismo andante. Pueblos enteros sumidos en luchas y desafíos, convulsiones y derrotas; pero también belleza inesperada entre paisajes impolutos del mundo externo, aún entre sus ruinas; así como del mundo interno de quienes en esos tiempos oían y observaban de verdad, y transformaron ideal y sentimiento en alquimia narrativa. Por eso surge lo que conocemos como el relato breve, el cuento clásico proveniente del reino de los sueños. Son invitados señoriales que nos muestran la narrativa más perfecta hecha de sucesos y acciones definitivas, pero también de atmósfera aunada a un mundo primordial y primitivo más allá del tiempo y sus circunstancias, como una onda expansiva del inconsciente repercutiendo de un ser humano a otro.

Esas visiones de los reinos de la noche y de los sueños, que ocultan las más profundas y secretas verdades, son mundo privado y público dotado de sentido y trascendencia. Y si “la sabiduría es estar en armonía con nuestros sueños y mitos” como nos dice Carl Jung, entonces cada uno de estos tejedores de sueños nos ha otorgado un vistazo único y singular: el descubrimiento de la eternidad. Y ellos esperan por nosotros, posados en un rincón de nuestra mirada, alrededor de una fogata plateada.

Desde Mary Shelley y sus mortales inmortales a Edgar Allan Poe y sus versos de perpetua vigilia onírica, pasando por la comedia dolorosa y conmovedora de Chéjov o el fuego fatuo de mundos inclementes de H. P. Lovecraft u Horacio Quiroga; los invito a hacer el tránsito hacia la noche del alma y deambular por sus laberintos narrativos. Porque una vez allí, entre su inmortalidad avistada, “donde creíamos encontrar un monstruo, encontraremos a un dios, y donde creíamos cazar a otro, nos cazaremos a nosotros mismos, y dónde creímos estar solos, nos sabremos estando con todo el mundo” (Joseph Campbell, El héroe de las mil caras; 1949)

Y cuando sea hora de regresar a la luz del mundo físico en que vivimos, y la niebla y el sueño se despejen, estaremos distintos. Más listos, más atentos, más completos, más unidos al Todo del cual venimos y hacia el cual vamos, un cuento a la vez.

Valera, Estado Trujillo.

Abril del 2017

Dr. Pran de el Dr. Ka

Dr. Pran de el Dr. Ka



Carlos está buscando un trabajo dentro de su profesión que es la abogacía. Luego de varias entrevistas es contratado en el penal Santaella, uno de los más peligrosos del país. Le rondan muchas historias macabras, la mayoría ciertas. Temeroso pero acuciado por la necesidad de prosperar y ayudar a su familia el joven abogado, o “jurídico” como le llaman los presos del Santaella, verá cómo su vida da un giro vertiginoso, pasando de ser un hombre honesto a formar parte de los convictos y del pranato.

Este libro está basado en hechos reales, razón por la cual su autor oculta su identidad tras el seudónimo de Dr. Ka, apelativo impuesto por sus amigos en el penal. Conozca la historia que se vive tras las rejas, los pranes, el carro, la causa, lenguaje que solo se conoce en este mundo y que es vital para cada recluso.

Descubra la historia del abogado que terminó siendo pran.









La celda era de aproximadamente cuarenta metros cuadrados, con una letrina hedionda de excremento y orina, sin contar las deposiciones en las esquinas. El aire era sumamente pesado y la iluminación provenía de dos pequeñas ventanas, desde una de ellas pendía un cable que tenía un recipiente por el cual los de buen corazón depositaban pan y cigarrillos, para soportar la miseria que se vivía allí dentro; y la otra tenia vista directa hacia las zonas perimetrales externas, las cuales eran transitadas esporádicamente por los desentendidos centinelas de la guardia nacional. Así era el pabellón de la Máxima ubicado en la parte sureste de la cárcel de Santaella, en donde sus moradores, eran aquellos que no tenían dinero, eran altamente peligrosos o simplemente se habían comido una luz.

Muerte técnica de Elsie Picott

Muerte técnica de Elsie Picott


A través de su protagonista, el mozo de autopsia Ángel Lafayette, el lector será testigo de una serie de vejaciones y torturas que llevarán al personaje hasta un punto de alucinación y destrucción. La novela dibuja el tránsito del personaje desde la escena de un crimen hasta su paso por la corte de justicia. La memoria, el testimonio y los límites entre la realidad y la alucinación son elementos importantes no sólo para entender al personaje, sino para trazar puentes fundamentales entre su contexto y su desenlace.

En Muerte técnica, el lector no encontrará tan sólo la construcción de personajes que distinguen a la novela policial en su sentido más amplio —personajes como García, el policía, y Reinaldo Mena, el abogado— sino que también se enfrentará con narraciones corporales que no sólo demuestran la actitud cruel del ser humano y la violencia que se ejerce en los otros, sino también la fragilidad del cuerpo cuando es sometido a tratos inhumanos por parte de figuras autoritarias.

Oriette D´Angelo





Elsie Picott (Caracas, 1968). Se formó como Anatomopatóloga en el Hospital Militar de Caracas. En la actualidad es Jefe de Servicio en el Hospital Dr. Rafael González Plaza, dicta cátedra en la Universidad de Carabobo y realiza diagnósticos histopatológicos en su laboratorio. Al terminar de hacer ciencia se entrega a la literatura.

Ganadora del “V Concurso por una Venezuela Literaria” género cuento con la obra “Once veces Regina”.

“Muerte Técnica” es su segunda publicación.

Neimarú de Gabriel García



Cada poema de Neimarú es la muestra más clara del amor. En cada verso te encuentras con sutiles brevedades, con las más hondas profundidades, con palabras que juegan con el tiempo, con el momento y con pensamiento. Cada poema es un vistazo a las ventanas de Gabriel, donde verás ese pequeño instante que él vio, recordó y su mente lo transcribió en poesía.

Este poemario es un tributo a la esposa del poeta, vil culpable de que estas líneas existan, líneas que reflejan una simple y transparente belleza y a la vez un complejo querer; de esos grandes quereres que se construye con tiempo. Este poemario es una metáfora donde la felicidad se encuentra con la alegría y hacen el amor. Cada poema refleja esa pasión, esa decisión, ese salto largo que comienza en la cama y termina en familia.

Gabriel escribe aquí sus intuiciones, sus placeres, su obsesión por los pasos de su mujer, por sus nalgas, por sus curvas y sus montañas, por su boca, su tacto, su nombre, que nombra esta obra.




Edgar A. Sánchez P.







Siempre supe lo imposible de tu amor

Chica sexy

La de la voz

La langue de femme

Perfecto espécimen incorrupto

Libre voladora crepuscular

Imposible.


Gabriel García. (Maracaibo, 1991) Poeta, periodista. Ha sido director de portal web cultural “Zoom: Arte y Cultura”, administrador del portal literario tedeletras.blogspot.com. Resultó ganador del Primer Lugar de poesía Interuniversitario de la Universidad Católica Cecilio Acosta con el poema El Problema; ganador del Tercer Lugar del Premio Digital de Narrativa Breve “La Torre”; ganador de una Mención honorifica por el ensayo La Venezuela Soñada en el Concurso Nacional “Pensando en Venezuela”, Finalista del Concurso Nacional De Poesía Juan L. Ortiz (Mendoza, Argentina) Fue participante del Taller permanente de Creación Literaria de la Universidad Católica Cecilio Acosta dirigido por la poeta Ana María Barrios y del Taller de Poesía Documental dictado por la poeta Jacqueline Goldberg. Ha publicado Neimarú (2015) versión electrónica. - Independiente. Poemas para el exilio (2015) versión electrónica - Independiente. Lo Breve (2015) – Ediciones del movimiento, Maracaibo - Venezuela, Prosario para leer desde el exilio – Negro Sobre Blanco Grupo Editorial (2016), Río que fluye, antología (2015) Octavo pecado – Mendoza, Argentina.

Bitácora de un adulto con síndrome de Asperger de Manuel Cedeño

Bitácora de un adulto con síndrome de Asperger de Manuel Cedeño



Prólogo
El Tipo del Baño

Por Iris Rivero



Aunque es usual ver en redes sociales la publicación de fotos tomadas en el baño; el baño es uno de esos lugares que si bien resulta un pequeño escape, la mayoría de las veces es visitado sólo para satisfacer necesidades biológicas, pero hay baños de todo tipo, con diversos colores y sobre todo con diversos olores, por esta razón a poca gente le agrada ir a baños públicos. Sin embargo, muchas damas arman pequeñas expediciones para darse mutua compañía y puedes oír interminables temas entre un cubículo y otro.

Las madres que andamos con nuestros caballeritos solemos hacer que estos usen el baño de damas, es cuestión de “empatía femenina”… Además creemos que en cualquier baño de hombres podemos encontrar al violador más buscado o a cualquier exhibicionista caprichoso asechando a nuestros pimpollos. ¡Es mejor no correr riesgos! Por eso cuando las damas vemos niños en nuestros baños no sucede nada, lo miramos con cautela…pero de ahí no pasa.

Se preguntarán por qué iniciar un libro hablando de baños, pues les hablo de esto es porque hace algún tiempo fui a una jornada de formación y me pasó un incidente que me dejó sorprendida y que dio un interesante giro a mi vida. El sitio del encuentro estaba muy frío y obviamente, con esa temperatura, se me hacía difícil controlar las ganas de orinar, sin embargo por los temas sumamente interesantes, me costó decidir el momento apropiado para levantarme e ir al baño, aunque biológicamente necesitaba hacerlo.




Me animé a esperar el receso para no perderme nada, pero no aguanté y fui antes, el frio del aire acondicionado dio paso a la emergencia y cuando logré llegar observé desesperada que el pequeño sanitario estaba abarrotado de otras damas que al igual que yo estaban urgidas, no tenía muchas opciones, sólo esperar y esperar mientras mi vejiga clamaba por el anhelado desahogo y me seguía perdiendo de la ponencia del momento, ¡qué difícil esta situación! ya tenía miedo de llegar a casa con la ropa mojada, sin embargo una espontánea chica que estaba casi al final de la cola ofreció una opción.

En la inmensa cola del baño murmuró la chica «bueno pero aquí lo que hay es un montón de mujeres, de seguro el baño de hombres está solo», pensé en mi vejiga y decidí que la idea era buena y aunque la mayoría de las respetables damas continuaron en la espera, yo me uní a las dos o tres que decidieron resolver la urgencia usando el baño masculino. Nos acercamos sigilosamente al sanitario y sin sorpresa observamos que no había bulla, ni una larga fila… ¡Qué alivio!

No tendría que seguir en espera, la primera chica entró decidida pero se devolvió al notar que había alguien usando el sanitario. —¡Hay un hombre allí!—, respiré con angustia, la urgencia era cada vez mayor. Las mujeres somos decididas, así que otra gritó: «Lo lamento señor el otro baño está muy lleno y necesitamos hacer pipí». Yo me acerqué a la puerta y lo divisé, era verdad, había un tipo en el baño y estaba allí, de espalda, usaba el urinario… Pensé que siendo inversa la situación cualquier dama se molestaría muchísimo, ah pero los hombres son “harina de otro costal”, a ellos no le afectan esas cosas… imaginé que hasta se iba a reír en complicidad con nosotras… pero nooo, no fue así y aquel tipo al notar nuestra invasiva presencia comenzó a darnos una gran reprimenda por abusadoras, yo temblaba entre la pena y el deseo de vaciar mi vejiga, así que entré calladita miré que llevaba una camisa blanca y era alto… Sentí vergüenza por haber entrado, pero al menos ya no tendría que ir hasta mi casa con la ropa mojada, lo cual era un punto a favor.

Mientras usaba el baño seguía escuchando sus regaños, estaba realmente molesto, pensé en salir rápidamente pero temía encontrarlo frente a frente y tener que asumir que era yo una de las invasoras. Salí cuando estuve segura de que él ya no estaba, calmé mi pena pensando que era un hecho aislado y sin importancia, al fin y al cabo ese tipo del baño yo no sabía quién rayos era y no tenía que volver a verlo, tampoco había visto su cara… Así que relax total y vejiga vacía me fui a continuar en mi actividad.

Caminé nuevamente al auditorio, decidida a olvidar el incidente del baño y la molestia que había ocasionado a aquel hombre que iba tan impecablemente vestido, mis compañeras de travesura ni siquiera eran conocidas para mí, creo que no fijé atención en sus rostros ante la urgencia que demandaba mi vejiga pero ellas tampoco asumirían ese error. Me alegraba que el hombre haya estado de espalda, así no tendría que recordar su rostro de enfado, aunque mirarlo de espalda fue suficiente para darme cuenta que era él quien miraba las ponencias desde una de las primeras filas, usaba un saco negro, camisa manga larga, corbata y unos lentes oscuros que no tenían mucho que ver con el lugar, ya que el sol no penetraba al auditorio; pensé “además de malhumorado, pretencioso el tipo”, noté ya con preocupación que iba a intervenir en el evento, volvió la pena… tranquilizaba mi mente pensando que él no había logrado verme, pero no estaba tan segura. Llegué a imaginar que me denunciaría en público y me acusaría de acosadora o algo así, la vergüenza me azotaba de forma recurrente.

Recordé que estaba en ese evento por mi hijo, su reciente diagnóstico había hecho girar mi vida de forma desproporcionada, no sentía paz, tenía mucho miedo, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que empezaba a dudar, pensaba en su futuro, pensaba en su estabilidad, en la escuela, en los cambios. Estaba realmente atormentada, el autismo había llegado a mi casa sin ser invitado y yo intentaba estar a la altura de la situación, y decidí que si me encontraba en ese evento, no podía entretenerme pensando en cosas triviales como el asunto del tipo del baño, al fin y al cabo si ese hombre estaba bravo, pues era su problema… yo solo quería hacer pipí.

Los temas del encuentro estaban bien estructurados, compartieron información muy interesante desde el punto de vista de psicólogos, docentes, familiares y yo me sentía complacida de haber asistido. Ya casi para finalizar presentaron a un tal Manuel Cedeño, quien resultó ser el hombre del baño, intenté acurrucarme en la silla para que no me acusara, la presentadora dijo que ese hombre estaba diagnosticado con Síndrome de Asperger, una forma de autismo y allí empecé a entender el motivo de su reacción ante el hecho que unas damas entraran a un baño masculino, lo cual era algo totalmente inapropiado. La vergüenza se transformó en culpa, ya que yo suelo ser una luchadora sin descanso por los derechos de mi hijo y precisamente tuve que formar parte de esta agresión a la privacidad de ese señor. ¡Qué mal llegué a sentirme! Decidí que al finalizar el evento yo ofrecería disculpas a aquel hombre, al cual pensé que no volvería a ver.

Toda la información que recibí ese día tiene mucho valor, pero escuchar al tipo del baño rebasó mi expectativas, su mirada era esquiva, su forma de hablar era diferente, muy formal, su tono de voz era fuerte, el auditorio callaba visiblemente impresionado ante las vivencias que nos compartía aquel caballero… creo que nadie habría podido imaginar que en algún momento tuvo dificultad alguna para comunicarse, escuchar su testimonio fue suficiente para quebrantarme y estallar en llanto… Si ese hombre era capaz de transmitir tanto en sus palabras entonces había una esperanza de futuro para mi Luís, si ese hombre tenía familia, hijos, esposa y llevaba una vida totalmente normal; pues mi hijo también podía lograrlo. Miré alrededor y vi que la gran mayoría de los asistentes estaban conmovidos antes las vivencias de Manuel.

Sentí que sus palabras estaban especialmente dirigidas a mí, porque además de encender mi fe, me hicieron reflexionar… A veces me cuesta entender a mi hijo, de modo que escuchar su relato era enriquecedor para mí, daba gracias a Dios por haber permitido que pudiera llegar a ese evento aun sin ser invitada (gracias Nancy Polanco) ya que estaba dirigido a docentes de aula y docentes especialistas y en ese momento yo no estaba en ninguna de las dos posiciones. Cuando finalizó la actividad decidí cumplir lo que me había prometido a mí misma, ir a ofrecerle disculpas a aquel hombre que ya no parecía tan malhumorado y esperé para disculparme y lo hice (aunque él dice que no se acuerda) pero la finalidad de este escrito no es otra que darle gracias a Dios por ese encuentro que comenzó en un baño maloliente, pasado el tiempo mi situación es otra y si en aquel momento iba totalmente desesperada hoy Dios, después de ese día, ha transformado esa desesperación en fuerza para otras madres que están viviendo lo que yo viví… El poderde Dios está en todas partes y hoy yo me encuentro apoyando al hombre del baño en su fundación, que es mía también y de todos los que trabajamos por esta misma causa aprendiendo día a día que Dios se glorifica en nuestras debilidades.

Ya son más de dos años compartiendo, aprendiendo y difundiendo información sobre los trastornos del espectro autista y con ese mismo fin, en esta oportunidad les presento el segundo volumen de su #TrilogíaDeSoyAspie en el cual se relatan anécdotas e historias de la etapa adulta de mi apreciado hombre del baño, hombre usado por Dios para abrir caminos de esperanza en nuestras familias.

En este libro se responden muchas de nuestras dudas en torno a aspectos propios de la adultez como familia, pareja, cumplimiento de metas y expectativas, segura estoy que lo disfrutarán.
 

Cuentos de la realidad y otros relatos de Roberto Armas Alfonzo

Cuentos de la realidad y otros relatos de Roberto Armas Alfonzo


PALABRAS OPORTUNAS

¿Cuentos o crónicas? ¿Relatos o recuerdos? ¿Ficción o ensayo? Parece haber de todo ello en estos textos conmovedores y atrapantes que no permiten que el lector aparte la mirada ni un instante, mientras la intriga, la angustia o el miedo toman cuerpo y obligan a seguir leyendo aunque uno quiera evitar el temido desenlace de la historia.

Con agudo barroquismo y al mismo tiempo diáfana sencillez, los textos de Roberto Armas Alfonzo reunidos en este libro son apasionantes narraciones de la infinita diversidad de episodios sobrecogedores a la que inevitablemente conduce la naturaleza humana.

Diversidad de sentimientos y pasiones en dialogo múltiple con la diversidad biológica de un entorno natural silvestre que impone sus leyes.

La narrativa de Roberto Armas Alfonzo es precisa y sinuosa al mismo tiempo y nos conduce como un torrente hacia el desenlace, sin dejar de detallar lo que el narrador percibe con sensibilidad ilimitada.

Exigente en el empeño de precisar los nombres de lugares, animales, plantas y objetos que abarrotan sus historias, el autor diseña y construye sus relatos con gran belleza y sencillez que toca las puertas de la candidez, y sin dar concesiones nos lleva a la crueldad o el horror que habitan también en la bella naturaleza y el alma humana.

No podían ser de otra manera estos relatos honestos, viniendo de un autor que ha recorrido múltiples caminos y aventuras, armado siempre de su pasión, sensibilidad y calidez humana, y su auto exigencia extrema en busca de excelencia.
Esto deriva de la sólida formación de Roberto Armas Alfonzo, quien es Arquitecto formado en la UCV a la sombra de Villanueva y que, tras hacer una pasantía en Inglaterra, conoció y apreció la obra universal de Alvar Alto en Finlandia. Luego de recorrer el viejo continente volvió al país con un Volkswagen escarabajo, para apropiarse de los caminos del Oriente de Venezuela y retornar al Clarines del inicio de sus días.
En los pueblos de oriente conoció las insólitas e infinitas vivencias de muchas de sus gentes y disfrutó sus narraciones orales que sirvieron de abrevadero para estas emocionantes historias que ahora trae hasta nosotros.
Roberto Armas Alfonzo es fiel en estos relatos a esa ruralidad y naturaleza elemental en la que sus personajes habitan entre sentimientos de amor y zarpazos de muerte.
El presente volumen reúne historias sobrecogedoras que no dan tregua a las emociones, y que uno querrá seguir leyendo al terminar el libro.




Sergio Antillano A.
Abril, 2017

El deshollinador Ilustrado de Tania Hernández

El deshollinador Ilustrado de Tania Hernández








La brisa mañanera me toca la cara mientras espero a Sylvie en la librería Gibert Jeune, miro el paisaje casi vacío de turistas a esa hora de la mañana, son casi las nueve. Veo la fuente de Saint-Michel, justo enfrente, no hay nadie aún, está igual de solitaria. Esta fuente, obra de Francisque Duret, es una especie de arco de triunfo, tiene la figura del arcángel Miguel que representa la lucha entre el bien y el mal.

A los pocos minutos llega Sylvie y me dice que su amiga Rayda Guzmán no tardará en aparecer, quiere aprovechar el tiempo porque en dos días regresa a España, donde vive desde hace 10 años. Mi amiga me cuenta que Rayda es una filosofa venezolana, que se vino a Europa en busca de nuevos horizontes, cargando sólo un saco de pensamientos -la mayoría nietzscheanos- que hasta ahora la acompañan.

Imagínate, cargar en una sola mochila a Nietzsche, Gadamer y Vaihinger, no es fácil, pero se ve que ella lo hizo. Sylvie me avisa que Rayda ya llegó. Cuando volteo, veo a una mujer alta y delgada, de piernas largas, con un vestido negro, botas altas y una chaqueta gris. Sylvie hace las presentaciones y Se me ha hecho tarde, estoy muy cansado, me voy a casa. Bajo por la Calle Lapre, donde la vida nocturna es muy vibrante. Esto parece contradictorio con lo que le escuché a Baudrillard cuando decía: la técnica apagó todas las señales de placer que procura lo táctil, la adivinación de una forma, puesto que ese hiperparecido muestra una imagen en donde ya no hay nada que ver, solo una inútil objetividad de las cosas. Espero que no se esté refiriendo al placer de la borrachera y al goce de la virtud, esta es una absurda reflexión que hago con lo escuchado para no aburrirme, y que se me ha ocurrido al ver a esos jóvenes embriagándose y riendo.

La interpretación de Baudrillard trata de esas imágenes que nos ofrece la tecnología, porque para este pensador el mundo impone su discontinuidad, su fragmentación, su instantaneidad artificial. Para mí, en cambio, hoy ya no se trata de una crisis de legitimidad o no de los discursos de la academia, de lo que se trata también es de que una vez que se inundan los límites entre la alta cultura y la cultura de masas se producen nuevos discursos, signos, dándose una expansión en el ámbito de la cultura, no en vano el aumento de medios de expresión cultural se ha diversificado y ampliado.

Al fin en casa, me dispongo a dormir cuando suena el teléfono. Es Sylvie, pidiéndome que la acompañe mañana que llega a visitarla una amiga filosofa y quiere dar un paseo por París; luego se nos sumaran Valerie y Pulcrito. Le respondo que sí, charlar con mis amigos me hace poner los pies sobre la tierra.

Bitácora memoria de tiempo y olvido



Bitácora memoria de tiempo y olvido de Adriana Herrera








¡Sorpréndeme! Dijiste

y en sigilo tormento rasgué mi piel para cubrir tus miedos,

¡No fue suficiente eso!

Querías el tiempo para cabalgar tus deseos

yo ideas para prevenir lo incierto.

El reloj marcaba su tiempo

mientras gota a gota un Martini barato

ahogaba la pena de tu deshonra.

¿Acaso no fue suficiente?

¿Que mi piel ya no te estremece?

Si en ella navegaste placeres divinos de libido incipiente

¡Y en todas ellas alcanzaste la Gloria!

Mi vientre fue refugio a tu instinto ardiente

Fue albergue, fue cuna, y aun así te fuiste siempre

Por eso en esta décima copa

brindo en tu memoria.