Antología de Amigos NSB de Richard Sabogal




Uno de los placeres mas grandes es el silencio, al menos para mí lo es. Ese momento en que nada se escucha, ni los gritos de la gente, ni los motores de los carros, o las cornetas chillonas y pedantes de los motorizados dueños y amos de las calles. El silencio, ese donde se dejan percibir los sonidos más tenues, el carraspeo de la cafetera justo antes de empezar a colar, el fuego en la hornilla, un sonido suave, seco, el ventilador de la computadora, sus diferentes sonidos mientras arranca. Mi momento preferido es la mañana, hay un letargo en todo, un silencio obligado, no el traqueteo diario, hay una paz que no se compara a ningún otro momento del día. 


Pero hay otros tipos de silencios que no son agradables, un silencio más conceptual, donde el silencio es entrópico, es el silencio de nosotros mismos, hay silencios dolorosos, incluso silencios aterradores, pero este silencio del que les quiero hablar es el silencio de nosotros mismos, y no es un silencio que nos inflijamos, es un silencio que nos impone una ruidosa sociedad, es el silencio del teclado, el silencio de nuestras letras, es el grito que sale desde lo más profundo de nosotros pero nadie oye, ni siquiera ven nuestra boca abierta o nuestra pluma enchumbada en tinta o nuestros dedos adoloridos de tanto golpear el teclado, no ven nada, no oyen nada, no existimos, es el silencioso teclado de los anónimos, esos que nadie oye. Cuántas historias se encuentran engavetadas y mueren engavetadas. 

El silencioso teclado de los anónimos – esta obra – es un homenaje y un aporte a quienes tenemos el virus de querer escribir y por ende querer que nos lean, en esta antología se encontrará un variopinto de escritos y estilos de autores que día a día teclean con fuerza y pasión buscando dejar una huella en el mundo, son historias contadas desde el alma, algunas con humor, otras con nostalgia, algunas con tintes históricos y algunos muy locales, muy nuestros. Es toda una fauna lo que conseguiremos dentro de esta obra y estoy seguro que para cada lector habrá una historia preferida y para muchos, estos autores, algunos con algún recorrido literario, otros apenas atreviéndose, serán seguidores y consentirán sus letras. 

No queda más que darle paso a esta obra escrita entre amigos. Un libro para ser leído al borde de un café humeante mientras vemos en el horizonte los pasos que labran estos autores que comienzan a despegar sus alas para volar.