"Una Voz como la de Pulido" Reseña de Gusmar Sosa sobre Ponzoña de Paisaje de José Pulido

Una voz como la de Pulido, no necesita presentación: firme, soberana y elocuente. Así es su tono, su ritmo y la forma como puede escucharse mientras se le lee. Y su voz se fracciona en esta espléndida y fulminante narración que se denomina con una figura violenta y contracultural: Ponzoña de Paisaje. Y es que su narración es un dibujo grosero o grotesco, un poco de uno y de lo otro, en un diagrama arrogante, muy arrogante inclusive para la arrogante modernidad y sus inventos artísticos pinchados de egolatría,
inventos que sobredimensionaron el yo y minimizaron el ello; en Ponzoña de Paisaje, la modernidad es desafiada, debilitando el yo, con una narración en tercera persona, pero que fluye desde  ángulos opuestos dentro de un marco literario de lenguaje coloquial, siendo así el lenguaje la representación de objetos que, aunque inanimados, suelen decir y hacer mucho más que lo animado.  
Pulido embiste desde colores, formas, artilugios, y vehicula a través de personajes que encarnan el color, las formas y los artilugios, logrando una transfiguración poética de instinto primitivo: no humaniza, no deshumaniza. Los relatos que se filtran en Ponzoña de Paisaje, y se exponen hilados por un conductismo urbano, le dan vida y comportamiento a una trama venenosa; además, son como un río violento de larga trayectoria que no asoma su desembocadura, aunque puede sospecharse el acercamiento a la caída libre, que representa su llegada, mediante la medición del ritmo que va agitándose con la llegada al fatal, pero redentor destino.
En su recorrido, este río violento, que representan las aguas de los hechos encontrados en Ponzoña de Paisaje, arrastra consigo críticas sociales y exposiciones de realidades que muchos prefieren sencillamente ignorar; y aunque suena cruel (como puede sonar cruel la voz de Pulido) su novela se embellece con cada uno de esos argumentos oscuros y desconcertantes.

De manera que sus relatos, condensados en una novela con personalidad violenta, bien pueden digerirse aislados uno del otro; advierto que, aunque puedan digerirse, no garantizo la ausencia de daños en la conciencia y en la visión del lector a medida que lee y se enfrenta de nuevo a su realidad inmediata. Porque así es el paisaje dibujado por Pulido: aunque contextualizado mediante cintas regionalistas, es universal.