Albo Aguasola es un escritor, poeta, pintor, diletante y agradable conversador. Amante y profundo conocedor del tango. Su personalidad es la de un hombre inquieto, curioso, creador de escenarios oníricos, alegorías, tragedias, romances, fantasías, mundos extraños y de personajes extraordinarios que marcan la vida de cualquier lector. Los relatos que nos brinda este autor están escenificados en historias de ficción donde la imaginación es protagonista y prodigiosa.

Escribir más que un oficio es un servicio intelectual que permite la elevación de la cultura y la educación de los lectores. Con particular acierto lo sentenciaba el célebre estadista y filósofo británico Francis Bacon (1561-1620): “la lectura hace al hombre completo, la conversación lo hace ágil y el escribir preciso.” Se desprende de esta visión que la literatura es un arte que representa un esfuerzo que debe ser valorado por la humanidad en todas sus dimensiones.

Aguasola nos ha brindado obras de impacto como Vasonegro, la cual tiene una importante aceptación en el público de habla hispana, sobre todo en la ciudad de New York. El argumento de esta obra relata la historia de un individuo que sumergido en sus dudas y sus temores experimentó la fuerza de la incertidumbre, envuelto en una neblina que nunca le permitió asimilar el significado de la existencia, situación que lo convierte en un ser desarraigado de su propio medio. El personaje central del citado libro es el hijo de una humilde costurera que luego de vivir en la pobreza de un pueblo olvidado, repentinamente se encuentra en las cumbres de una enorme urbe, arrastrando la maldición de un destino mezquino que cada día lo atormenta al no lograr aquello que soñó. Y que luego, ante una ola de suicidios, desconsolado e incomprendido por la sociedad, Homero -el protagonista- decide desaparecer de la escena, creyendo encontrar una salida a su problemática existencial.

Aguasola es un apasionado lector de joyas de la literatura universal como: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, La Ilíada, La Odisea, Los Miserables, Madame Bovary y Cien años de soledad. Además relee y estudia con vocación de erudito a grandes autores como Sófocles, Virgilio, Ovidio, Séneca, Petrarca, Dante Alighieri, Shakespeare, Calderón de la Barca, Góngora, Lope de Vega, Blake, Virginia Woolf, Friedrich Nietzsche, Franz Kafka, W. Faulkner, César Vallejo, Albert Camus, James Joyce, Marcel Proust, Rilke, Hesse, Sartre, Giovanni Papini, Samuel Beckett, Onetti, Neruda y Pizarnik, entre muchos. Y a filósofos universales como lo fueron Sócrates, Platón, Aristóteles, Cicerón, Voltaire, etc. Su estilo literario responde a una adecuación y acomodación de las nuevas tendencias del arte narrativo. El lector es invitado a darle espíritu y direccionalidad a los personajes y al relato. En conexión directa con esta modalidad de la literatura existencialista, absurda, filosófica y ficcionada, Aguasola nos seduce y nos cautiva con personajes que pocas veces visualizamos en novelas, cuentos y relatos de reconocidos escritores. Su más reciente producción literaria "El Fantasma del Prospect Park" es un evidente ejemplo de creatividad e ingenio para describir a un personaje que nos lleva a la reflexión, admiración y reconocimiento de lo que somos y podemos ser los seres humanos en un mundo caracterizado por la descomposición social y la distorsionada práctica de los valores. 

En este libro aflora la condición humana en sus distintas variantes, como lo son; la ambición, la aspiración de triunfar a riesgo de lo que sea, la intriga, la melancolía, el misterio, la soledad, la sospecha, la intencionalidad, la naturaleza como parte de la vida, el destino, la ceguera y la angustia de no encontrar el sentido de la existencia.

El Fantasma del Prospect Park es una obra estructurada en 13 capítulos. Precisamente, un número que para muchos se asocia con sortilegios y situaciones agoreras que tratan de evadir. La cabeza perdida - Un asesino acecha - El sospechoso - El sueño - Onelio - Hombre y sombra - Por el camino - La calavera - La melancolía del fantasma - La policía - Las exigencias del fantasma - Los 3 deberes y El rostro de la ambición. 

Al inicio, como una cortesía del escritor, nos suministra una oportuna información sobre fantasmas: "No son tantos, pero existen. Vagan silenciosamente por las noches frías y abandonadas, ocultos detrás de algún portón, de una casa derrumbada, procurando un alma, para hacer de ella su esclava y someterla a sus vilezas más desatadas" "Si le pide un cigarrillo déselo, pero asegúrese de ser usted quien encienda el fósforo, poner fuego en sus manos puede no ser recomendable. Hágase el loco y váyase, pues corre el riesgo de dejarse seducir por su misterioso encanto, o de caer rendido a sus pies por culpa del miedo, que debe ser mucho". Cuando usted disfrute de la lectura de "El Fantasma del Prospect Park" notará que el surrealismo, el ultraísmo, la fantasía, la ficción y el realismo coexisten en la narrativa que produce Aguasola. Por otra parte, los parlamentos que construyen la relación dialógica de los personajes en cierto modo simbolizan el contraste de pensamientos y el antagonismo de las acciones de cada uno de ellos.

Los críticos literarios coinciden en que el diálogo es legítima descripción psicológica porque es el espejo del alma. Un ejemplo ilustrativo lo precisamos en este diálogo:

— "Soy un espíritu misántropo, sediento de frenesí y anhelos, soy el dueño de las almas que moran en estos campos, tengo en mi interior miles de odios que aún gravitan como fieros torbellinos. ¡Mato por venganza! 

Al escuchar aquellas inhumanas palabras, todo asustado, con la boca reseca por la angustia y con un nudo en la garganta, nuevamente se atrevió a confrontarlo Onelio.

— Pero al matar no te estás vengando, puesto que no es al hombre que cegó tu vida al que matas, estás atentando contra una sociedad indefensa e inocente y eso no debe quedar impune, ante las leyes de los hombres ni ante los ojos de Dios".

El Fantasma del Prospect Park está escrito con una prosa bien cincelada y en plena identidad con lo que narra. Cuando abordamos este libro podemos descubrir cualidades intelectuales del autor y su disposición a entregar lo mejor de su talento literario para honrar las exigencias del lector. Francisco Umbral un eximio pensador advertía que escribir es la manera más profunda de leer la vida.

Les invito a disfrutar de esta obra hecha con pasión, por el escritor venezolano Albo Aguasola. Residenciado desde hace más de veinte años en la ciudad de Nueva York, hermosa urbe donde los rascacielos, lo políglota, lo cosmopolita, lo económico, la diversidad social y cultural, los grandes centros financieros, el arte y la tecnología confluyen armoniosamente en la creación de sus ambientaciones y sus personajes. El fantasma se desarrolla en el condado de Brooklyn, un sitio cargado de historia y de memorias inolvidables. Lugar que tiene una fuerte conexión afectiva con el autor de la obra, quien como demiurgo soñador y a la vez realista, reflexiona sobre su propia forma de situarse ante la creación literaria para definir el estilo con que ha de direccionar su trayectoria como hombre de letras. Aguasola también es un fino poeta, crítico literario e investigador de las nuevas corrientes de la literatura contemporánea. Su formación humanística es una plataforma y una catapulta, para desarrollar su carrera como el escritor latinoamericano que enarbole la bandera del triunfo y el gentilicio venezolano, especialmente el vallepascuense en el contexto de la literatura universal. Para mí es un orgullo y un honor haber elaborado el prólogo de "EL FANTASMA DEL PROSPECT PARK". 



Eney Silveira Morales