Prólogo


La caratula advierte una reflexión sobre la cotidianidad de un incuestionable valor filosófico. Estas palabras se reparten en seis capítulos que equivalen a los círculos naturales de todo ser humano en donde se siente obligado a construir experiencias con la función de recordarnos que estamos hechos del mismo barro pero en diferentes moldes.

La sana visión del diario acontecer donde se encuentra in-merso el autor entiende la juventud como una sola decisión con muchas replicas, nos motiva a buscar la curva de aprendizaje en cada bola que nos lanza la vida, a entregar-nos en cada segundo sin distracción y a coleccionar mo-mentos parecidos a los retratados por él en la obra.

Es de la opinión que cualquier imagen de la vida dispuesta a sufrimientos y sacrificios es excesivamente peligrosa, nos demuestra poco a poco que el mundo no exige de nosotros hechos ningunos además de tener un propósito, mantenerlo, abandonarlo o reconstruirlo para poder tomar en serio lo que es digno de que se tome en serio y reírnos de lo demás. 

Todos reconocemos y sabemos a quién pertenece la frase “conócete a ti mismo”, es piedra angular de nuestro templo, así como garantía de paz enfocarnos en lo único que pode-mos controlar. Tal reflexión se parece a la invitación hecha por Javier, empezar en nosotros una peregrinación etérea y perpetua en aras de movernos más, cuestionarnos menos y hacer de éste un viaje que valga la pena.



Giuseppe Liberto Bello