LA ESQUINA DE POCHÉ Pisé tierra firme




LA ESQUINA DE POCHÉ
Por Heberto José Borjas
Pisé tierra firme



La trilogía sobre Martín Ojo de Plata ha sido un éxito en ventas y le ha prodigado a Matilde Asensi, su autora, críticas de toda índole, la gran mayoría positivas. El primer volumen es Tierra Firme, publicado originalmente en 2007. La obra plantea, en pleno Siglo de Oro español, las peripecias de Catalina Solís, una adolescente que sobrevive a un asalto pirata en altamar en el cual ve morir a su hermano Martín y halla una pequeña isla desierta en el Mar Caribe, donde debe sobrevivir y a la fuerza madura espiritualmente al tiempo que se recupera físicamente de las secuelas del naufragio gracias a su instinto de no dejarse morir de hambre y tedio. Al islote donde vive sola varios meses después llega Esteban Nevares, maestre de la embarcación Chacona junto a su acostumbrada tripulación. Estos descubren la presencia de la chica, vestida con las ropas del hermano muerto, quien le explica al maestre las condiciones que la llevaron a ese punto. Y entonces este, llevado por la conmiseración, decide hacerla pasar por hijo suyo, con el nombre de Martín Nevares, e integrarlo a la vida normal de un navegante y comerciante en las tierras del Nuevo Mundo. Nevares se encuentra sentado en Santa Marta, un paraje que por aquellos días de finales del siglo XVI era pobre, poco más que un villorrio, peor cuyo puerto era activo dadas las mercancías que llegaban de España para mantener cubiertas las necesidades de la aristocracia del territorio de la Nueva Granada. 

Entonces Catalina, ahora Martín gracias a la documentación legal que lo acreditaba, se ha salvado de un matrimonio con un hombre mayor y enfermo, y en su adaptación al rol masculino descubrirá actividades vedadas o mal vistas para las mujeres. Aprende a leer y escribir, a manejar la espada, a marear (verbo con frecuencia usado en la novela, y que hace alusión al oficio de navegante), y en general, a interactuar con los demás protegida por esa identidad de varón que le depara un destino diametralmente distinto al de una mujer casada. Sin embargo, la protagonista jamás olvida su femineidad, su esencia más intrínseca. De hecho, el relato está narrado en primera persona y en él abundan los verbos conjugados en participio femenino cuando Catalina se refiere a sí misma. 

La ambientación de la novela no pudo ser mejor descrita. Los entresijos de las actividades comerciales en las indias occidentales, las referencias a los peligros del mar repleto de piratas ingleses y flamencos, la rebeldía de la raza negra que no dejaba de pugnar por el fin del suplicio de la esclavitud, son tópicos constantes en esta trama lineal que se ramifica poco a poco y deja de ser un relato de supervivencia para transformarse en otro acerca de la búsqueda de justicia ante las triquiñuelas propias de los tramposos comerciantes españoles cometiendo injusticias en América. 

Su prosa juvenil y hasta ingenua a veces que calca de forma eficiente la redacción propia de la época. Los vaivenes marítimos de los personajes llevan al lector por los puertos de Santa Marta, Cartagena, Borburata y Cumaná. 

Hay cambios de ritmo en los que la autora logra salvar lances que con un autor menos experimentado hubiesen sido soporíferos. La estructura no ofrece saltos temporales, su tono parece dirigido a un target juvenil. El cambio de identidad de la protagonista está tocado con delicadeza, no hay giros que lleven al travestismo o transexualismo, dado que no se debe a ninguna “filia” sexual sino a razones de conveniencia. La razón principal del relato termina siendo el plan que urde Martín para salvar a su padre de una deuda injusta, usurera y vitalicia, una coyuntura que abarca la mayoría de las páginas y que muestra al lector el punto de malicia hasta el cual ha llegado la protagonista, ahora capaz de enfrentare a una familia rica sevillana con protegidos en el Nuevo mundo y que a través de prebendas y matrimonios de mero negocio han escalado socialmente y pretenden seguir ganando posiciones en la corrupta burocracia de la corona española. 

Si bien Tierra Firme, como primer tomo de una trilogía y eso hay que sopesarlo, carece de la contundencia de otras obras de Asensi como Todo bajo el cielo o El último Catón (de sus títulos más aclamados), se termina rápido y sin causar saturación, mantiene la atención del interesado, siempre que éste entienda que no toda saga debe versar sobre vampiros, zombis, monstruos y magos con cicatrices en la frente.



Le doy 7,5 sobre 10.