El deshollinador Ilustrado de Tania Hernández

El deshollinador Ilustrado de Tania Hernández








La brisa mañanera me toca la cara mientras espero a Sylvie en la librería Gibert Jeune, miro el paisaje casi vacío de turistas a esa hora de la mañana, son casi las nueve. Veo la fuente de Saint-Michel, justo enfrente, no hay nadie aún, está igual de solitaria. Esta fuente, obra de Francisque Duret, es una especie de arco de triunfo, tiene la figura del arcángel Miguel que representa la lucha entre el bien y el mal.

A los pocos minutos llega Sylvie y me dice que su amiga Rayda Guzmán no tardará en aparecer, quiere aprovechar el tiempo porque en dos días regresa a España, donde vive desde hace 10 años. Mi amiga me cuenta que Rayda es una filosofa venezolana, que se vino a Europa en busca de nuevos horizontes, cargando sólo un saco de pensamientos -la mayoría nietzscheanos- que hasta ahora la acompañan.

Imagínate, cargar en una sola mochila a Nietzsche, Gadamer y Vaihinger, no es fácil, pero se ve que ella lo hizo. Sylvie me avisa que Rayda ya llegó. Cuando volteo, veo a una mujer alta y delgada, de piernas largas, con un vestido negro, botas altas y una chaqueta gris. Sylvie hace las presentaciones y Se me ha hecho tarde, estoy muy cansado, me voy a casa. Bajo por la Calle Lapre, donde la vida nocturna es muy vibrante. Esto parece contradictorio con lo que le escuché a Baudrillard cuando decía: la técnica apagó todas las señales de placer que procura lo táctil, la adivinación de una forma, puesto que ese hiperparecido muestra una imagen en donde ya no hay nada que ver, solo una inútil objetividad de las cosas. Espero que no se esté refiriendo al placer de la borrachera y al goce de la virtud, esta es una absurda reflexión que hago con lo escuchado para no aburrirme, y que se me ha ocurrido al ver a esos jóvenes embriagándose y riendo.

La interpretación de Baudrillard trata de esas imágenes que nos ofrece la tecnología, porque para este pensador el mundo impone su discontinuidad, su fragmentación, su instantaneidad artificial. Para mí, en cambio, hoy ya no se trata de una crisis de legitimidad o no de los discursos de la academia, de lo que se trata también es de que una vez que se inundan los límites entre la alta cultura y la cultura de masas se producen nuevos discursos, signos, dándose una expansión en el ámbito de la cultura, no en vano el aumento de medios de expresión cultural se ha diversificado y ampliado.

Al fin en casa, me dispongo a dormir cuando suena el teléfono. Es Sylvie, pidiéndome que la acompañe mañana que llega a visitarla una amiga filosofa y quiere dar un paseo por París; luego se nos sumaran Valerie y Pulcrito. Le respondo que sí, charlar con mis amigos me hace poner los pies sobre la tierra.